Las pequeñas empresas suelen conocer la importancia de la seguridad, pero no siempre disponen de tiempo, personal especializado o una hoja de ruta clara. Para responder a esa realidad, ENISA ha publicado un modelo de evaluación de madurez dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas.

Un punto de partida para ordenar prioridades

El modelo permite revisar el nivel de preparación de la organización y detectar qué áreas requieren atención. Entre los puntos especialmente relevantes están la respuesta a incidentes y la gestión de la seguridad durante el ciclo de vida de productos y servicios digitales.

Qué puede hacer una pyme desde hoy

  • Identificar los equipos, aplicaciones, cuentas y datos críticos.
  • Comprobar que las copias de seguridad se pueden recuperar.
  • Definir quién actúa y cómo se comunica una incidencia.
  • Revisar actualizaciones, permisos y accesos de proveedores.
  • Convertir cada mejora en una rutina periódica, no en una tarea puntual.

Medir para avanzar con criterio

La utilidad de una evaluación no está en conseguir una puntuación, sino en convertir los resultados en un plan asumible. Una empresa puede empezar por las medidas que reducen más riesgo y documentar el avance para revisar su madurez en el tiempo.

Fuente de actualidad: ENISA, “Where do SMEs stand in preparing for the Cyber Resilience Act?”. Imagen: Unsplash.

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